Martínez Peña, Blanca isabel2018-03-202019-07-172018-03-202019-07-172012-12https://repositorio.esumer.edu.co/handle/esumer/308http://revistas.esumer.edu.co/index.php/escenarios/article/view/12/12Entre las impetuosas montañas y las vastas planicies que componen el paisaje antioqueño, el silencio y la quietud evocan la ausencia de vivientes en sus entrañas misteriosas. Allí se puede elucubrar que la soledad es la habitante permanente de esos parajes. Aun así subo los cerros por caminos escarpados que, en otras condiciones, desearía fuesen vías amplias y expeditas para allegar a las cabeceras municipales los frutos de la tierra. Después de 45 minutos sobre una dócil mula que me fue prestada en el extremo de una pequeña carretera veredal, luego de atravesar hondonadas, quebradas, subidas y declives me adentro con mis compañeros en un cultivo de caña que mece sus hojas y dificulta el paso. En el horizonte se perfila una casa, que parece el cuadro de un paisajista que recorriera los campos para obtener sus imágenes. En ella una mujer de rasgos duros, pero tranquilos, nos invita a pasar.esAcceso completoGUERRA Y SOCIEDADCONFLICTO ARMADODe la guerra y sus fantasmas: una crónica.Article